El contraste entre la imagen idílica de los buscadores y la realidad de los residentes revela una ciudad que se vacía de vida propia para alimentar el algoritmo turístico. Captura del hashtag #Toledoespaña en Instagram // Víctor Barategui Basta con teclear seis letras en la barra de búsqueda para que el algoritmo decida qué es Toledo. En menos de medio segundo, la pantalla se inunda de piedras milenarias, atardeceres ocres desde el Valle y platos de perdiz perfectamente empla