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José Manuel López Torán: "Estudiar en una ciudad Patrimonio de la Humanidad es un auténtico privilegio, pero también un gran reto"

  • Foto del escritor: Javier González
    Javier González
  • 24 mar
  • 6 Min. de lectura

El Director Académico del Vicerrectorado de Proyección Universitaria analiza el impacto, los desafíos logísticos y el futuro del campus de la UCLM en la capital castellano manchega, destacando su papel vital contra el despoblamiento del casco histórico


José Manuel López Torán en una entrevista // Foto: Radiotelevisión Diocesana de Toledo
José Manuel López Torán en una entrevista // Foto: Radiotelevisión Diocesana de Toledo

La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) celebra este año su 40 aniversario, consolidándose como un motor indispensable para la región. Su campus en Toledo cuenta con una particularidad que lo hace único en España y Europa: el desarrollo de su actividad académica en edificios históricos integrados en una ciudad Patrimonio de la Humanidad.


Para analizar la dualidad entre el peso turístico de la ciudad y su vida académica, conversamos con José Manuel López Torán, miembro del Vicerrectorado de Proyección Universitaria. En esta entrevista, desgrana los esfuerzos de la institución por retener el talento local, el reto de adaptar palacios y conventos a las necesidades tecnológicas del siglo XXI y el dinamismo innegable que aportan los estudiantes a unas calles que, sin ellos, corren el riesgo de quedarse en silencio.


Para poner en contexto a nuestros lectores, ¿de qué áreas específicas se encarga el Vicerrectorado de Proyección Universitaria?


Tras la creación del nuevo equipo y la división en vicerrectorados, a nosotros se nos asignaron las competencias relativas a la dimensión de la universidad fuera del propio espacio universitario. Esto se traduce, en primer lugar, en toda la labor de difusión y promoción de la oferta académica de nuestros campus y facultades, trabajando especialmente con centros de educación secundaria y bachillerato de la región. Además, coordinamos la conexión con el entorno, gestionando actividades de esponsorización y promoción.


Mencionaba también que cuentan con competencias especiales delegadas vinculadas a la propia ciudad de Toledo...


Sí, tenemos dos competencias muy interesantes. Por un lado, tenemos delegadas las competencias del propio campus de Toledo, lo que significa que somos la representación institucional de la universidad en la ciudad para todo tipo de actos externos. Por otro lado, nos encargamos de la materia de patrimonio universitario. Hay que tener en cuenta que la UCLM cuenta con actividad en dos ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad en dos de sus campus, además de la sede de Almadén, cuyo complejo minero también tiene esta declaración.


Centrándonos en Toledo, ¿cómo definiría la identidad actual de su campus? ¿Qué lo hace único?


Es un espacio privilegiado para estudiar. Encontrar un valor único siempre es complicado, pero el campus de Toledo tiene un elemento singular innegable: no muchas universidades pueden decir que operan en una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Además, hay una simbiosis completa entre la actividad universitaria y el día a día de la ciudad, porque los cuatro espacios del campus (dos facultades, el vicerrectorado y la Escuela de Traductores) están ubicados dentro del propio casco histórico.


Y luego está el complejo de la Fábrica de Armas, que también tiene una fuerte conexión con la ciudadanía. 


Totalmente. El campus tecnológico de la Fábrica de Armas es un espacio al que la ciudadanía acude como zona de esparcimiento por su proximidad al río. Te lo digo como toledano: mi primer contacto con la universidad fue porque mis padres me llevaban a la Fábrica de Armas los viernes por la tarde a pasar el rato. Esa conexión con el entorno le imprime a la universidad un valor muy significativo y un mayor atractivo.


Teniendo Madrid tan cerca, y ante el deseo de muchos jóvenes de irse fuera, ¿cómo trabaja la UCLM para convencer al estudiante toledano de que su mejor opción de futuro está en casa?


Lo primero que me gustaría aclarar es que nosotros, en nuestras campañas de difusión, nunca buscamos convencer, sino dar a conocer lo que tenemos. Mostramos nuestros puntos fuertes y dejamos que las familias y los estudiantes decidan si es lo que les gusta. Para ello, organizamos visitas donde los institutos vienen a conocer las aulas y laboratorios, y les informamos sobre los planes de estudio y las salidas profesionales. También son fundamentales las jornadas de puertas abiertas en fin de semana, para facilitar la asistencia de las familias, donde les contamos cómo es el día a día estudiando en la UCLM.


¿Y cuáles son esos puntos fuertes que logran retener ese talento en la ciudad?


Tenemos constancia de que cada vez más familias nos eligen por varios motivos. Un elemento muy significativo a nivel económico es la gratuidad de la matrícula para el primer año de grado. Y si no pueden acogerse a esa gratuidad, nuestras tasas son más bajas que en otras localidades del entorno. Además, ofrecemos una formación con una clara conexión con las demandas de la región y nos distingue la cercanía, ya que contamos con grupos no masificados. Entendemos que salir a una gran ciudad como Madrid es atractivo a los 18 años, pero estudiar en Toledo se ha posicionado como un referente totalmente atractivo y la UCLM debe sentirse orgullosa de ello.


Impartir clases en edificios históricos como San Pedro Mártir, ¿diría que es un privilegio o un reto logístico dadas las necesidades actuales?


Estudiar en una ciudad Patrimonio de la Humanidad es un auténtico privilegio, pero también un gran reto. Compartir diariamente la actividad docente con espacios de tanta carga simbólica como el complejo de San Pedro Mártir (del siglo XVI) o la Fábrica de Armas (siglos XVIII y XIX) impacta a cualquiera; yo lo veía cuando de becario hacía visitas guiadas a grupos de otras universidades.


Edificio Sabatini, campus de la Fábrica de Armas de Toledo // Foto: Portal de Cultura de Castilla-La Mancha
Edificio Sabatini, campus de la Fábrica de Armas de Toledo // Foto: Portal de Cultura de Castilla-La Mancha

Siguiendo esa línea, la factura de mantener estos espacios y adaptarlos debe ser compleja.


Ese es el arma de doble filo. Es un reto enorme porque estos espacios fueron diseñados para ser conventos, palacios o fábricas de armamento, no universidades del siglo XXI. Hay que adaptar las estructuras para tener cobertura, wifi, iluminación adecuada para la docencia o para albergar laboratorios. Además, cualquier intervención, por sencilla que parezca, está condicionada porque son Bienes de Interés Cultural con protección patrimonial; no se puede hacer cualquier cosa, hay que gestionarlo bien. Todo esto hace que el mantenimiento tenga un coste superior al de los edificios contemporáneos.


Toledo es mundialmente conocida por el turismo. ¿Cree que la ciudad logra proyectar también su identidad universitaria al exterior?


Es indudable que el volumen turístico es tal que todo el mundo asocia Toledo, ante todo, a esa dimensión patrimonial e histórica. Esto es una dinámica de décadas que no va a cambiar por mucha presencia que tenga la universidad. Sin embargo, a nivel de ciudad, la decisión de que Toledo tuviera este campus fue uno de los mejores aciertos de las últimas décadas.


¿En qué sentido beneficia a la vida diaria del casco histórico?


El casco histórico tenía un problema de despoblamiento; cada vez había una población más anciana, con necesidades de accesibilidad complicadas en esta zona. La llegada de los estudiantes supuso una renovación generacional completa y reactivó el alquiler de pisos para residentes de todo el curso, en lugar de solo pisos turísticos. Además, cuando los grupos turísticos se van en sus autobuses, la ciudad decae y se queda en completo silencio. Sin embargo, gracias a instalaciones como la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, que tiene cerca de 2.000 estudiantes en pleno centro, las clases siguen por las tardes y la universidad le imprime un dinamismo incalculable a las calles.


Para terminar, mirando hacia el futuro, ¿qué estrategia tiene la universidad para seguir fortaleciendo la proyección del campus de Toledo?


Tenemos dos vías principales de trabajo. La primera es seguir aprovechando nuestro enorme potencial internacional. Toledo se presenta por sí solo como un destino atractivo, y las autoridades municipales también trabajan para situarla como un destino educativo de primer orden. Actualmente tenemos 127 alumnos internacionales estudiando en Toledo procedentes de países europeos como Italia y Polonia, y también jóvenes de México o de países asiáticos.


¿Y la segunda vía estratégica?


Pasa por la unión de todo el potencial cultural que tiene la ciudad de Toledo con la universidad. Queremos que esa riqueza cultural se plasme en el campus mediante la celebración de congresos y actividades. Venimos incentivando desde hace tiempo, pero vamos a seguir trabajando para crear un verdadero espacio abierto de difusión de ideas que repercuta directamente en la proyección tanto de la propia universidad como de la ciudad de Toledo.




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