El Toledo que tus ojos ignoran: los atractivos turísticos más desconocidos de la ciudad
- Jimena Reverte

- 26 mar
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 7 may
Ni el Alcázar ni la Catedral. Existe una ciudad paralela que pasa desapercibida por el turista promedio. Desde firmas prohibidas de ilustres del país, pasando por la reconquista de calles de la ciudad y un pokemon atrapado en una iglesia del siglo XVI. Nos adentramos en los secretos del "Toledo invisible".

Torre de la Catedral de Toledo // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
Hay ciudades que da igual las veces que las visites que siempre encontrarás algo que no habías visto hasta entonces. Y esto te puede ocurrir incluso en tu ciudad natal, y si no, que se lo digan a Ramón Sancho, toledano de 22 años que, pese a haber crecido entre estos muros, confiesa su asombro al hablar con nosotros de algunos de los rincones que hemos descubierto al recorrer sus calles.
“No me puedo creer que nunca me haya enterado de que eso existía, muchas veces pasa que crees que conoces tu ciudad como la palma de tu mano y siempre hay cosas que te pueden sorprender” señala Ramón.
Un Pokémon en el techo del siglo XV
Al entrar en el Monasterio de San Juan de los Reyes, joya de la arquitectura gótica, uno espera encontrar: arcos infinitos, vidrieras de colores y escudos reales. Sin embargo, si el visitante levanta la vista hacia la bóveda de crucería central de la Iglesia, encontrará algo que no encaja en la iconografía cristiana: un globo de Pikachu atrapado entre las nervaduras de la piedra.

Altar de la Iglesia de San Juan de los Reyes // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
El motivo por el que ese globo llegó ahí y la razón por la que a día de hoy nadie lo ha quitado son desconocidas, lo que sí está claro es que lleva más de 20 años vigilando a todos los fieles que visitan la Iglesia. Y esto lo confirma María del Carmen Silva, parte del personal de taquilla, la cual nos confesó que ese globo lleva prácticamente en el mismo sitio desde que empezó a trabajar ahí hace 15 años.

Bóveda de la Iglesia de San Juan de los Reyes (en la segunda bóveda empezando por la parte de arriba de la foto se puede apreciar el globo) // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
"A raíz de ciertos vídeos en redes sociales, son cada vez más los turistas que vienen preguntando específicamente por el globo” declara Maria del Carmen.
Y es que es verdad, ya son muchos los vídeos que se divulgan en redes sociales de la gente sorprendida al encontrarse con dicho “personaje moderno” en un edificio tan antiguo.

Globo de Pikachu enganchado en una de las bóvedas // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
El "vandalismo" romántico de Bécquer
Toledo ha sido una ciudad que a lo largo de los años ha acogido a numerosos artistas de diversas ramas del arte. De El Greco podemos apreciar varias de sus obras por toda la ciudad, Garcilaso de la Vega habló de ella en sus versos y otros, como Gustavo Adolfo Bécquer no solo dejó su huella en el papel; sino que también en la piedra.

Foto al detalle de la firma de Gustavo Adolfo Bécquer // Foto: Toledo Secreto
En el Monasterio de San Clemente, el tiempo parece detenerse, ya que en una de las jambas de la puerta, se puede apreciar la firma grabada del poeta. Un acto de "vandalismo" o rebeldía que hoy tratamos como una reliquia. Es el rastro físico de un hombre que amó Toledo hasta el punto de querer formar parte de sus muros para siempre.
La Judería: una historia recordada por azulejos
Caminar por las calles del barrio de la Judería se siente como si estuvieses en la época la cual le da a Toledo el nombre de “la ciudad de las tres culturas”. Y esto se magnifica en el momento que te encuentras pequeños símbolos que te sitúan sobre quiénes vivían aquí hace más de 500 años. Sus suelos, paredes o esquinas están repletos de pequeños azulejos con símbolos que cuentan la historia de una comunidad que fue borrada, pero que dejó señales.
La Menorah o candelabro de siete brazos: en la tradición judía, es uno de los elementos rituales esenciales del judaísmo y uno de sus símbolos más antiguos.

Foto al detalle del Menorah // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
El logo de la red de juderías de España en Toledo: Está formado por el perfil de la Península Ibérica, formado con la palabra Sefarad en hebreo.

Foto al detalle del logo de la red de juderías // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
Jai: El símbolo de la palabra hebrea Jai (vida) tiene un gran significado para el judaísmo pues se centra mucho en la vida.

Foto al detalle del Jai // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
Para muchos, son simples adornos decorativos. Para el que sabe mirar, es un recordatorio de la identidad sefardí que aún late en muchos rincones de la ciudad.
"¿Esta calle es de Toledo?"
Y hablando de rincones de Toledo, si pasamos por la Plaza de San Vicente nos encontraremos con uno de los carteles más llamativos de la ciudad. Finalmente, llegamos a una de las placas más singulares de la ciudad. En una esquina, el rótulo reza: "Esta calle es de Toledo". Parece una obviedad, pero es el resto de una antigua disputa entre ayuntamiento, ciudadanía e Iglesia.
Mientras recorría las calles de Toledo buscando los distintos elementos del reportaje, al llegar a la Plaza de San Vicente justo llegó un grupo de estudiantes con un guía de la ciudad. Tuve la suerte de que me permitieron quedarme con ellos mientras explicaban la historia detrás de este curioso cartel.

Foto al detalle del cartel "Esta calle es de Toledo" // Foto: Jimena Reverte (El Puente de Toledo)
Explicaron que en el centro urbano de Toledo que hoy viven ocho mil personas en su momento vivían 50.000, por lo que el espacio era muy reducido para esa cantidad de habitantes. Por ello, la gente comenzó a transformar algunos de los callejones más estrechos en el techo bajo el que resguardo por las noches y llamar hogar, incluso pusieron rejas en el inicio del callejón para demarcar su nuevo territorio. Esta actividad no fue realizada solo por ciudadanos sino que también por organizaciones religiosas. Ante esta nueva tendencia, el ayuntamiento de la ciudad, tuvo que "marcar su territorio" de forma literal. De ahí que estos carteles aparecieran para dejar claro a quién pertenecían esas calles. Una joya del callejero que nos recuerda que, en esta ciudad, hasta los nombres de las vías tienen una batalla detrás.
Un concepto del turismo distinto
Al final, Toledo nos demuestra que una ciudad no solo se construye con grandes gestas y catedrales imponentes, sino también con el rastro sutil de lo cotidiano: una firma furtiva, un pequeño azulejo con una enorme simbología o un globo olvidado que se resiste a caer. Estos detalles nos hacen reflexionar sobre que hay veces que en las pequeñas cosas podemos encontrar también grandes historias y a entender que no siempre el objetivo de viajar no consiste en coleccionar monumentos, sino en aprender a leer las historias invisibles que quedaron marcadas en sus piedras. Porque, como bien indican sus calles, quizá nosotros solo estemos de paso por lugares que siempre serán de Toledo.





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