El "Éxodo del Volante": Por qué viene la gente a Toledo para conseguir la 'L'
- Jimena Reverte

- 5 may
- 3 Min. de lectura
Tras las innumerables quejas e intentos fallidos en las carreteras de Móstoles, cientos de jóvenes de la capital encuentran en Toledo un refugio donde el trato humano y un entorno menos masificado facilitan el aprobado.

Coche de Javier Guio con su 'L' y el casco antiguo de Toledo de fondo // Foto: Javier Guio
Madrid, con sus calles abarrotadas, numerosos carriles, rotondas y semáforos, se ha transformado en un escenario donde el carnet de conducir supone un desafío de resistencia psicológica. Para muchos, el centro de exámenes de la DGT en Móstoles es sinónimo de frustración, atascos y una 'frialdad' en el trato que termina por bloquear a los alumnos. Ante esta situación, la ciudad de Toledo se ha convertido en la alternativa elegida por los aspirantes a conductores que buscan huir del 'miedo' a la capital.
El trauma de Móstoles y el cambio de aires
Paula Ortiz representa a esa generación de madrileños que, tras siete intentos fallidos en Madrid, ya no se sentía cómoda ni en su autoescuela ni en el centro de exámenes de la DGT en Móstoles. Por ello, decidió buscar una alternativa desesperada.
"Ya no era porque fuera más fácil o no, sino por el hecho de dejar de ir al mismo lugar en el que siempre acababa saliendo tan triste", confiesa Paula.
Para ella, el error del sistema en Madrid radica en una ubicación poco óptima para el aprendizaje, donde un examen a las ocho de la mañana implica enfrentarse a una densidad de tráfico que impide casi moverse. Por su parte, Javier Guio, toledano que vive en Madrid y realiza constantes trayectos a su ciudad natal para sacarse el carné, admite que hizo esto no por un tema económico —como se puede pensar al ver los precios de matrícula en Madrid—, sino por la tranquilidad y seguridad que le transmitía.
"Fue por conocer el sitio y sentirme más seguro; además, aquí es más sencillo, para qué nos vamos a mentir'." señala Javier
¿Puede ser Toledo el nuevo Cuenca?
Desde siempre, Cuenca ha sido la ciudad elegida por aquellos que buscan obtener el carné de forma rápida. Sin embargo, Toledo se está posicionando como la opción más económica y accesible para los madrileños. Mientras que viajar a Cuenca suele requerir una inversión mayor en alojamiento y tiempo, la capital toledana permite el aprobado sin necesidad de abandonar el domicilio habitual.
Así lo cuenta Paula, quien explica que, cuando sus padres no podían realizar los 40 minutos de trayecto en coche, recurría a los autobuses directos desde Plaza Castilla por apenas tres o cuatro euros. Por su parte, Javier Guio confiesa que él contaba con la ventaja de poder quedarse a dormir en su casa familiar, pero anima a cualquier madrileño a dar el paso dada la cercanía: “Perderías solo una mañana entre que vienes, haces la clase y te vas; si eres estudiante, lo puedes hacer”, señala.
¿Mito o realidad de la "facilidad"?
Existe la creencia de que la única finalidad de ir a Toledo a sacarse el carné es la supuesta sencillez de sus carreteras, pero los protagonistas lo desmienten: "Es totalmente mentira, hay mil cuestas más", afirma Paula. Añade, además, que al empezar sus clases en la ciudad castellano-manchega lo que más le costó fue, precisamente, dominar el punto del embrague en esas pendientes.

Paula Ortiz el día que aprobó el examen práctico de conducir en Toledo // Foto: Paula Ortiz
El verdadero valor diferencial no es la ruta, sino el factor humano. Javier Guio destaca la seguridad que le aportaba conocer de antemano cada bache y cada calle estrecha. Por su parte, Paula señala que el trato en Toledo fue mucho más "acogedor", con profesores que corrigieron vicios de base en su aprendizaje que en Madrid habían pasado desapercibidos.
“Llegas al examen super preparado, te enseñan cómo son los truquitos que pueden tener alguna zona del Toledo”, añade Javier.
Un respeto que permanece
A pesar de conseguir la deseada 'L' con relativa calma, el reto final sigue siendo la capital. Javier admite que, una vez con el carné en la mano, conducir por el centro de Madrid le sigue generando "cierto respeto" debido a la magnitud de la ciudad y a las diversas rutas que pueden generar confusión fácilmente. Toledo abre las puertas de la libertad al volante, pero el caos madrileño sigue siendo el examen final que se repite cada día al volver a casa.





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