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La plaza del Zocodover cambia las espadas por las viñetas: El Toledo Comic Fest toma el pulso a la cultura local

  • Foto del escritor: Jaime Rodríguez Cano
    Jaime Rodríguez Cano
  • 23 abr
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 23 abr

La tercera edición de la feria se asienta en el corazón de la ciudad con 19 casetas y una ambición clara: demostrar que el papel sigue siendo el refugio favorito de los jóvenes toledanos frente a la dictadura de las pantallas.

Tercera edición del Toledo Comic Fest - Fotografía: Jaime Rodríguez / El Puente de Toledo
Tercera edición del Toledo Comic Fest - Fotografía: Jaime Rodríguez / El Puente de Toledo

Si uno se pasea por Zocodover un fin de semana normal, lo habitual es esquivar grupos de turistas y convivir con el eco de las leyendas medievales. Pero este pasado fin de semana, entre el 17 y el 19 de abril, la plaza ha vivido una transformación visual absoluta. El Toledo Comic Fest ha celebrado su tercera edición y lo ha hecho con la seguridad de quien ya no es un experimento, sino una cita marcada en rojo en el calendario. 19 casetas han flanqueado la plaza, atrayendo a una masa de gente que, según las primeras previsiones, ha rozado los 25.000 visitantes. No es solo una feria de venta; es un síntoma de que algo se mueve en la ciudad.


El proyecto no surgió de la nada ni de una gran multinacional, sino del empeño de quienes cada día suben la persiana en Toledo. La feria es, en esencia, un grito de las librerías locales. Establecimientos como Hojablanca, El Callejón del Cómic (que acaba de abrir sus puertas) o la veterana Cascaborra, han sido los encargados de capitanear esta propuesta que cuenta con el respaldo de Fedeto y el Ayuntamiento.


El alcalde de Toledo en la feria -  Fotografía: La Tribuna de Toledo
El alcalde de Toledo en la feria - Fotografía: La Tribuna de Toledo

Hablamos con Ava Cleyton, de Cascaborra, mientras la plaza es un hervidero de gente ojeando novedades. Ella tiene claro que este evento es una cuestión de identidad: “Las librerías somos las que mantenemos viva la llama durante todo el año, somos las garantes de esta cultura de proximidad. Sacar el cómic a Zocodover es sacarlo de las estanterías para que la gente vea que esto no es un nicho cerrado, sino algo que está muy vivo”. Para Ava, el apoyo institucional es importante, pero la clave es esa conexión que se genera a pie de calle, donde el librero recomienda y el lector descubre.


El refugio de los creadores

Más allá de las estanterías de las librerías, la feria es el lugar donde el lector le pone cara a quien imagina las historias. En el puesto de la editorial Serendipia, el ambiente es de constante movimiento. Entre presentaciones y talleres, nos encontramos con Pablo Rodríguez, autor de cómics como "Justiciero Nocturno". Rodríguez representa esa figura del escritor que, lejos de la frialdad de las grandes capitales, encuentra en ferias como esta el combustible necesario para seguir creando.


“Escribir cómics, y más en proyectos como 'Justiciero Nocturno', suele ser una tarea solitaria. Estar aquí, en Toledo, y ver que alguien se acerca porque conoce tu obra o porque le atrae el estilo, es lo que le da sentido a todo”, comenta Pablo mientras atiende a un pequeño grupo de seguidores. Para él, el entorno de la feria es inmejorable: “No estás metido en un pabellón industrial a las afueras; estás en el centro de la historia de la ciudad, rodeado de gente que viene a por cultura. Toledo tiene un potencial creativo que a veces nosotros mismos infravaloramos”.


Una cantera que pide paso

Si algo ha diferenciado a esta edición de las anteriores es la mirada puesta en el futuro. El llamado ‘Callejón de los Artistas’ ha servido de plataforma para que los alumnos de la Escuela de Arte de Toledo y del IES El Greco muestren de qué son capaces. Es aquí donde se rompe el mito de que el cómic es solo cosa de superhéroes americanos; hay fanzines, ilustración experimental y una narrativa muy propia que nace de las aulas toledanas.


Este enfoque juvenil no es una casualidad. El cartel de la feria, obra de Tito de la Llave (ilustrador local que ahora trabaja en París), ya avisaba de que esta era una edición para ellos. La imagen de una ciudad joven y vibrante se ha trasladado a la realidad con talleres de iniciación al dibujo, partidas de rol y una agenda que no ha dejado hueco al aburrimiento. Incluso la música ha tenido su espacio, con las actuaciones de Selene Casas el viernes y el cierre con ‘La enfermedad del beso’ el domingo, demostrando que el cómic combina perfectamente con otros lenguajes artísticos.


Póster del Toledo Cómic Fest - Fuente: Feria del Libro Toledo
Póster del Toledo Cómic Fest - Fuente: Feria del Libro Toledo

Mucho más que papel

No se puede entender el éxito del Toledo Comic Fest sin fijarse en las actividades paralelas que han llenado de vida la plaza. Desde exhibiciones de esgrima, que recordaban la tradición artesana de la ciudad, hasta los cuentacuentos para los más pequeños. La organización ha puesto el foco en ofrecer una alternativa real al ocio digital. En un momento donde parece que solo existimos a través de una pantalla, la feria propone el tacto del papel, el valor del dibujo original y la charla presencial entre autor y lector.


Al final del día, con las casetas empezando a recoger, la sensación es de que Toledo ha encontrado un nuevo pilar cultural. El Toledo Comic Fest III ha demostrado que existe una comunidad sólida y con ganas de consumir cultura de calidad. No es solo que se hayan superado las expectativas de público; es que se ha conseguido que Zocodover, por unos días, hable un idioma diferente: el de las viñetas, el color y la imaginación. El noveno arte ha llegado para quedarse y, a juzgar por lo visto este fin de semana, tiene cuerda para rato.


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