La Ronda de Buenavista: "El barrio no va a morir de vejez, pero falta espíritu reivindicativo"
- Víctor Barategui

- 1 may
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Actualizado: 6 may
José Luis Gómez y Ángel Luis, presidente y secretario de la asociación de vecinos, analizan los 50 años del barrio, el logro del nuevo centro de mayores y el reto de conectar con una juventud que consideran "vacia" de asociacionismo

Buenavista ya no es el "barrio nuevo" de Toledo. Tras medio siglo de historia, se enfrenta al reto de la madurez demográfica. José Luis Gómez y Ángel Luis han liderado la asociación “La Ronda de Buenavista” durante los últimos 11 años, recogiendo el testigo de una lucha vecinal que hoy, por fin, ve sus frutos en forma de ladrillos: las obras del esperado centro de mayores ya están en marcha. En esta entrevista, desbrozan las necesidades de un barrio consolidado pero que aún pelea por no quedar partido en dos por la velocidad de las carreteras.
Para situarnos, ¿cuál es el papel de la asociación y qué motivó su creación hace once años?
José Luis Gómez: Esta asociación nació al darnos cuenta de las carencias en la representatividad del barrio ante los entes públicos. Aunque Buenavista ya ha cumplido 50 años y se ve como un barrio moderno, la realidad demográfica ha cambiado: las familias que antes eran de cuatro personas ahora son padres solos. Notamos que necesitábamos urgentemente un centro de mayores. Cuando empezamos, los mayores de 60 años eran el 18%; hoy somos el 25%, unas 3.600 personas de 12.000 habitantes. Fue esa estadística la que nos empujó a movernos.
Ángel Luis, usted lleva incluso más tiempo reclamando este espacio. ¿Cómo recuerda los inicios de esta demanda?
Ángel Luis: Llevamos 21 años reclamando. Yo estaba en la asociación anterior y cuando José y yo retomamos el tema, ya preveíamos lo que iba a pasar. Cuando llegué aquí de joven, el barrio se nutrió de cooperativas de bancos, médicos o maestros; gente que entonces tenía 50 o 60 años. El barrio se hizo sin servicios sociales: ni centro de salud, ni centros cívicos funcionales. Incluso el parque que tenemos ahora se hizo por "carambola", porque logramos que quitaran unas torres de alta tensión.
Han mencionado que el camino financiero para el centro de mayores fue tortuoso. ¿Qué pasó con aquel millón de euros inicial?
Ángel Luis: En su momento se solicitó a la Junta y conseguimos que hicieran la guardería de la calle Irlanda y que aportaran un millón de euros para el centro de mayores. Pero, por "arte de la magia política", ese dinero desapareció de aquí y fue a parar a otro barrio. Nos quedamos sin nada y seguimos peleando legislatura tras legislatura ante cada alcalde, recibiendo siempre promesas fallidas hasta hace muy poco.

¿Por qué creen que ha costado tanto que la administración viera la necesidad real del barrio?
José Luis Gómez: Porque no teníamos puntos de encuentro. En otros barrios la gente se junta en sus centros cívicos, pero el de Buenavista es de los primeros que se hicieron y solo tiene un salón que usan 42 asociaciones de todo Toledo. No es un punto de encuentro vecinal. Tuvimos que presentar los datos oficiales para demostrar que somos el segundo barrio con más mayores de la ciudad, solo superado por el Polígono, que tiene el doble de habitantes. Al actual alcalde le fuimos muy claros: "antes de hablar de cualquier cosa, hablemos del centro de mayores".
«Al político, o se lo pides y le aprietas, o no se gasta 1.400.000 euros de su presupuesto. Ha sido una lucha incansable» — José Luis Gómez.
Una vez conseguido el centro, ¿qué otros frentes tienen abiertos para mejorar la calidad de vida en Buenavista?
José Luis Gómez: La movilidad es crítica. Las carreteras TO-20 y TO-21, que vienen desde Valparaíso y pasan por Tres Culturas, ya son calles recepcionadas por el ayuntamiento, pero mantienen diseño y velocidades de autovía de 90 km/h. En Tres Culturas viven 1.200 personas que solo pueden salir en coche; si intentan salir andando hacia el resto del barrio se juegan el tipo. Queremos humanizar esas vías. Además, está el mantenimiento: la DANA y las lluvias han cuarteado el asfaltado y levantado las aceras, algo que es una demanda general de todo Toledo.
Es llamativo que mencionen la falta de participación juvenil. ¿A qué creen que se debe este vacío?
José Luis Gómez: Los jóvenes están dispersos y no reivindican. Hace 16 años se intentó hacer una Casa de la Juventud en la calle Dinamarca, pero se paralizó por la crisis y nadie ha venido a esta asociación a pedir que se reactive. El asociacionismo hoy está decadente porque requiere un objetivo muy claro, y parece que los jóvenes no lo tienen o no lo demandan.
Ángel Luis: Yo he sido educador toda mi vida y veo una diferencia brutal en el pensamiento. No sabemos qué idea os movería a participar. Sois capaces de dormir en la puerta para un concierto, pero no os movilizáis por algo que mejore vuestro entorno común.
«Nos falta encontrar el camino para incentivar la iniciativa personal por hacer algo más allá de lo que a ti te guste. Perdonadme, pero os veo muy vacíos» — Ángel Luis.

¿Creen que esa falta de interés se traslada incluso a temas que afectan directamente al valor de sus casas o a sus hijos?
José Luis Gómez: Totalmente. Lo vemos en Tres Culturas: son familias jóvenes con niños. Si esa zona se uniera peatonalmente a Buenavista, el valor de sus viviendas subiría y sus hijos podrían caminar al instituto sin que los padres tengan que llevarlos siempre en coche. Pero no hay manera de movilizarlos. Convocamos reuniones y vienen doce o catorce personas de 1.200. La gente es muy cerrada en su vida particular y no mira más allá.
Para concluir, ¿cómo proyectan el barrio en el futuro? ¿Hay riesgo de que Buenavista se convierta en un barrio "muerto" comercialmente?
José Luis Gómez: El futuro es el que ya tenemos. Somos un barrio consolidado y demandado, pero urbanísticamente ya no hay parcelas para crecer. Lo nuevo se construirá al otro lado de la TO-21 y será otro barrio. Lo bueno es que nuestro tejido comercial está muy consolidado y los locales están demandados. No nos va a pasar como a Palomarejos, que se vino abajo cuando le quitaron el hospital.
Ángel Luis: El barrio no morirá de vejez porque el padrón dice que hay muchos niños, más de lo que pensábamos. Además hay mucha gente de alquiler, como funcionarios, que le dan vida durante la semana. Es una "vida en latencia": hay mucho movimiento en la calle, pero nos falta recuperar esa chispa de actividad común e iniciativa vecinal real.




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