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Toledo: de la diversidad cultural a la división

  • Foto del escritor: Ignacio Espada
    Ignacio Espada
  • 19 mar
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 26 mar

La ciudad de Toledo, un día conocida como la ciudad de las Tres Culturas, enfrenta hoy el creciente rechazo hacia la inmigración y la pluralidad

Un grupo de personas durante la 108a Jornada Mundial del Migrante y Refugiado en Toledo // Foto: Cáritas Diocesana de Toledo

"Dentro de nuestras murallas, musulmanes, judíos y cristianos convivieron durante siglos con sus propias costumbres y en relativa paz", presume el Ayuntamiento de Toledo en la página oficial de turismo de la ciudad. Y sí, es verdad que Toledo fue lugar de convivencia multicultural, de ello se hacen eco sus calles, en las que podemos visitar el barrio judío, la sinagoga de Santa María la Blanca, la mezquita del Cristo de la Luz o la famosa catedral católica de Toledo. Podemos pensar, entonces, que una ciudad que presume así de su pasado judío y musulmán es hoy capital de puertas abiertas y tolerancia ante la inmigración, ¿o no?


La Edad Media fue una época de conquistas, reconquistas y convivencia entre pueblos en la Península Ibérica, y todo ello dejó su huella en la que fue capital visigoda. Mudéjares, mozárabes, judíos y cristianos paseaban en comunidad a orillas del Tajo, dejando historias y “leyendas” como las que narró Gustavo Adolfo Bécquer. Sin embargo, estas historias que emanan de las calles, los monumentos y los suelos de Toledo parecen eso, un cuento, algo del pasado, y parece quedar poco de aquel clima de convivencia medieval.


Hace casi un mes escuchábamos al gobierno municipal plantear en la sala de plenos del Ayuntamiento un debate de inmigración. Temas de “relevancia e interés nacional” como la prohibición del burka o el niqab y la negativa ante la posible regularización de miles de inmigrantes en nuestro país. Durante dicho debate pudimos escuchar a miembros de los grupos municipales PP y VOX hablar de cómo la inmigración genera tensiones y cómo podrían, los inmigrantes, acabar sustituyendo a los españoles. 


La tendencia a nivel local y nacional es clara: este tipo de declaraciones ocupa un espacio cada vez mayor y más importante en la agenda política de los partidos, un hecho que nos lleva a preguntarnos inevitablemente si la diversidad cultural está en peligro. Utilizar la defensa de los derechos humanos como estandarte para plantearse la eliminación del burka es tan solo el inicio de un camino hacia la eliminación del relativismo en favor de la exaltación e imposición de la cultura propia.


Para los toledanos, la negación de la herencia cultural musulmana sería imposible, está presente en la arquitectura, el arte y la cultura de la ciudad. Por tanto, si miramos hacia atrás y comprobamos la riqueza de nutrirse de la comunión entre pueblos, ¿qué nos hace pensar que la inmigración supone una afrenta futura ante nuestra identidad cultural? Dicha identidad es la evolución de la fusión, mezcla y herencia de distintas civilizaciones, el resultado de esa ciudad de las Tres Culturas. Que se dé de nuevo esta diversidad en la ciudad no supone un peligro para la integridad moral, sino una oportunidad de volver a ser espacio de convivencia.


“La Ciudad de las Tres Culturas” no puede quedar solo en un eslogan de atracción al turismo. Creo que el hacer alarde de ello y nombrar hospitales y parques de esta manera debe ser solo una parte de lo que significa tan potente herencia. La que un día fue faro de la tolerancia y convivencia multicultural no puede caer en tendencias y discursos de odio, la ciudad de Toledo debe ser un emblema de puertas abiertas e inclusión; construir un futuro que esté a la altura de su pasado. 


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